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Auroras boreales en Alaska. En busca de las luces del norte

Existen tópicos alrededor de “las maravillas naturales de nuestro planeta” que aparecen recurrentes en nuestra vida, seguramente alimentados desde hace cientos de años por crónicas de viajeros y creaciones literarias que han descrito toda clase de aventuras y misterios. Si bien hoy estas lecturas sólo atraen a nostálgicos y especialistas, han sabido adaptarse gracias a los aportes de las tecnologías y la difusión científico-aventurera del cine, la televisión y la publicidad, incrementados gracias a internet.

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Lo cierto es que hemos crecido soñando conocer profundas cataratas, selvas tropicales, islas paradisíacas, desiertos interminables, imponentes glaciares e infinidad de asombrosos lugares que hemos visto una y otra vez en fotografías y documentales. Infinidad de sitios, que nos hacen pensar, en lo difícil que resultará visitarlos.

Pero también es cierto, que actualmente se amplió el acceso y posibilidades de transporte y comunicaciones que permiten el desarrollo turístico de zonas aisladas del planeta, sólo destinadas antaño a unos pocos. Cuestiones que no quitan el espíritu aventurero y provocan altas dosis de determinación y fundamentalmente de organización para concretarlo.

Esta reflexión, una buena cuota de esfuerzo y ahorros me han llevado a conocer lugares extraordinarios, de los cuales uno de ellos por su característica excepcional, merece caso aparte. Me refiero a las “luces del norte”, también conocidas como “auroras boreales”, fenómeno al cual solo podemos asistir viajando miles de kilómetros para llegar hasta algunos de los pocos lugares donde se manifiestan.

Por accesibilidad es más simple apreciarlos en las cercanías del polo norte, donde encontramos marcadas las etapas nocturnas gracias a su posición con relación al sol, que es en definitiva el responsable de tales efectos.

Es importante saber que al constituirse por ciclos de once años, actualmente nos encontramos en un período de gran actividad que tuvo su cúspide en el año 2012, por ello si tenemos la posibilidad de hacerlo a corto plazo, tendremos más oportunidades de observarlos en su plenitud.

Tras investigar al respecto, elegí como lugar de avistamiento Alaska, ya que la opción norteamericana se presenta como uno de los sitios más aptos y además ofrece gran número de actividades complementarias. Pensando en que no se trata de llegar y ver las auroras boreales como si se tratase de una montaña, ya que no están allí permanentes para nuestra admiración, cuestión que lo hace más excitante y aporta la adrenalina de lo variable.

Hechas las salvedades, para viajar desde España a EEUU he aprovechado una oferta de Delta Airlines por 775 euros a finales de noviembre, pero cualquier vuelo con destino “Seattle-Tacoma” nos sirve ya que desde allí accedemos a los servicios de la Alaska Airlines (www.alaskaair.com) que nos transporta durante 4 horas de viaje hasta la ciudad de Fairbanks.

Desde luego que no es un viaje barato, por ello la anticipación será fundamental, ya que se concentra el flujo de viajeros en invierno o finales de otoño, época idónea para observar las auroras boreales. Digo esto para señalar que el billete de ida y vuelta cuesta aproximadamente 1000 dólares (800 € aproximadamente), y si bien podemos encontrar ofertas que incluyen aéreo, alojamiento, entradas a parques nacionales y actividades de recreación, el desembolso de transporte es considerable, como así también la comida y los servicios, encarecidos por el valor agregado del transporte.

Llevar los dólares con nosotros facilitará muchas cuestiones a la hora de movernos con libertad y poder negociar con empresas pequeñas excursiones o compras de alimentos. Con respecto a los alojamientos, podemos conseguir a partir de los 60 dólares (48€), con atención ya que muchos luego añaden gastos de calefacción.

Pero por más que vayamos en la época adecuada, existe un factor suerte que podemos reducir con algunos consejos como reservar hoteles que ofrezcan la llamada de alerta cuando se producen las luces, cuestión que asegura el bello espectáculo aún cuando estemos relajados o durmiendo.

Como también realizar un seguimiento on-line desde la aplicación para móviles de pronósticos de auroras, ideado por la universidad de Alaska Fairbanks, www.gedds.alaska.edu

Y ten presente que por más fotos y videos que hagas a las luces del norte, esta experiencia solo vale en su contexto, ya sea en la soledad reflexiva o junto a otros aventureros de todo el mundo con los cuales compartirás tu asombro.

Meses