curitiba-pb.jpg


Curitiba, un Brasil distinto

El mundial de fútbol 2014 tiene como anfitrión un país que hace culto de este deporte. Brasil es el entorno inmejorable para acompañar nuestra selección nacional y conocer las fantásticas ciudades donde se llevarán a cabo los partidos.

El viajero, turista o entusiasta del deporte, que en ocasiones son la misma persona, familia o grupo de amigos, tendrán la oportunidad de vivir el campeonato a la vez que disfrutar un país asombroso. Cada una de las 12 localidades sedes tienen un encanto particular, pero Curitiba sorprenderá sin lugar a dudas al viajero desprevenido, que se acerca teniendo en mente el Brasil de playas soleadas, vegetación abundante y fiestas al ritmo de samba.

Con un millón ochocientos mil habitantes, la capital del estado de Paraná es una de las ciudades más importantes del sur del país. Si bien no es costera, llegamos al mar en una hora de coche.

Su clima dada su altitud (934 m.) es más templado que el resto del país, así que atención, que no todo es bañador y tirantes, pensad en llevar abrigos porque sus temperaturas medias en julio van de los 8 a 18 de máxima, e incluso ha nevado en años anteriores.

No solo el clima marca la diferencia, la ciudad ha sido reconocida a nivel mundial por su desarrollo urbanístico y sustentable, siendo la urbe con mayor cantidad de espacios verdes, parques y plazas del país. Por ello, no debemos dejar de visitar el Parque Tingüi, la Plaza Japón y por supuesto su Jardín botánico, que cuenta con un invernadero al estilo palacio de cristal, para hacer fotografías geniales, en un ambiente romántico para disfrutar con amigos o en familia.

Lo mejor para esperar distendidos la euforia de los partidos, será relajarnos y pasear en bicicleta por sus más de 120 km de carril bici, que permite desplazarnos cómodamente por la ciudad. Muchas tiendas e incluso los hoteles, ofrecen alquileres de bicicletas eléctricas y a pedal a precios razonables que van desde los 15 reales diarios.

Otra manera de moverse de forma ágil y barata, es su sistema de transporte público, sus autobuses fuelle (triples) recorren mediante carriles diferenciados gran parte de la ciudad. Identificaremos rápidamente sus paradas, por tratarse de unos grandes cilindros de cristal templado que parecen salidos de una película de ciencia ficción. Pero el billete es como en casa y tiene un precio de 2,85 reales.

Si hemos alquilado coche, la señalización y sistema de aparcamiento es de simple acceso, pero atención, ya que en el área del centro, tendremos que optar por un parking privado que cuesta en promedio 9,14 reales la hora. Si no queremos complicaciones, siempre está la opción de los taxis con una carrera que se inicia en los 5 reales. No los confundiréis ya que están identificados de de color naranja, con un motivo de ajedrez negro en los laterales.

Pero sin duda la elección aconsejada es moverse andando para entrar en contacto con esta ciudad parque, visitar los museos más interesantes como el Oscar Neimeyer de artes plásticas o el Teatro opera de Arame. O bien salir de compras sin preocuparse por los horarios de cierre, ya que entre las rúas Visconde de Nácar y Visconde do Rio Branco se encuentra la calle 24 horas. Donde los amantes de la noche y las compras sin prisas podrán hacerlo en absoluta tranquilidad.

calle-de-las-flores

Dejarse llevar por las estrechas calles empedradas de su centro histórico, nos invitará a sentarnos en sus cafeterías y bares, donde beber un café desde 2,25 reales o un clásico Chopp liviano a 5,90 reales. Y para llevar recuerdos y regalos a los amigos que se quedaron viendo el mundial por la tele, los fines de semana se monta una gran feria artesanal, donde encontramos característicos imanes de cerámica desde 2 reales a elaborados trabajos de orfebrería, tallas, tejidos, etc.

Y sobre todas las cosas, recordemos que veníamos a Curitiba a vivir el mundial de fútbol en el edificio que más se lucirá este año, el moderno Estadio Arena de Baixada. Donde alentar nuestro equipo, disfrutar cada partido, cada jugada, con la misma ilusión y sorpresas que nos guarda esta ciudad detrás de cada esquina.

Meses