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Japón en tren

“O como ser el centro de atención en cualquier reunión.”

Japón es el mejor tema de conversación que se pueda imaginar. Te juntas con los amigos después del trabajo en un bar y dices: ”solo una cañita colegas, mañana salgo temprano a Japón y todavía no he hecho la maleta”. Éxito asegurado de preguntas que puedes responder con misterioso aire oriental.

Sucede que en ocasiones se alinean ciertos planetas y este es uno de esos casos: el responsable de la empresa en que trabajo me comentó sonriente que había llegado una invitación para el lanzamiento de nuevo producto en Tokio y que si alguien estaba interesado en viajar al país nipón que lo haga saber. Inocente y emocionado, pregunté si pagaban los gastos del viaje, obteniendo como respuesta negativa la risa general del personal. Más por vergüenza que por orgullo, consulté al jefe si al menos contemplaban los días para viajar, asombrado asintió y aclaró debía costearme los gastos. Pensé, analicé mis cuentas y acepté considerándolo una apasionante oportunidad en medio de la rutina del trabajo.

El evento se celebró durante tres días en Tokio, por lo cual pude recorrer la ciudad, pero la idea era moverme por la isla; entonces averigüé precios de autobuses, alquileres de coches (desistí por la conducción a la izquierda) hasta que di con el JR Pass de la Japan Railways. Esta opción permite moverse por la mayor parte del eficiente sistema ferroviario, combinando los recorridos de alta velocidad, con trenes de cercanías, digamos más sencillos. Por la cantidad de días que disponía (seis), opté por el JR Pass de 7 días, a un precio de unos 31.000 yenes, aproximadamente unos 270 euros. Existe también la opción de 15 y 21 días y dos tipos de servicio: Común y Verde, este último ecológico y de clase superior, por el cual me decidí finalmente. Aunque 10.000 ¥ más caro que el Común, gané en comodidad, pensando también en los viajes nocturnos; la idea resultó muy buena, ya que hablando con otros viajeros que optaron por la más barata, en ocasiones encontraron el servicio completo (si no reservaban) y tuvieron que ir de pie o esperar el próximo tren.

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Siempre es conveniente comprar el billete en alguna de las taquillas para no arriesgarse a confusiones o su caducidad. Así, apenas llegué al aeropuerto, lo compré y desde ese viaje inicial al centro de Tokio, inicié mi railroad movie personal.

Hemos visto infinidad de veces en el mapamundi las islas que componen la tierra del sol naciente, pero generalmente no se tiene noción real de su extensión, digamos que de punta a punta tiene más de 4.000 km, casi como hacer un viaje Madrid-Moscú. Viajando pensé sobre este asunto, comprendiendo la razón por la cual fue el primer país del mundo en desarrollar la tecnología e infraestructura necesaria para los Shinkansen, famosos trenes bala, que en el año 1964 ya estaban activos a velocidades de hasta 300 km/h.

Imprescindible, como combinación del JR Pass, es la aplicación para móviles www.hyperdia.com (gratis para un mes) para aprovechar las rutas posibles de viaje.

Con respecto a mis visitas, intenté no saturarme con infinidad de destinos, mis amigos fanáticos (digamos frikis) del manga y otras manifestaciones culturales semejantes, enloquecen por ver las ciudades imponentes de luces y el colorido de la gente vestida como sus personajes favoritos del cómic. Tras ver ese particular panorama (para contar después), busqué más calma en el ritmo de los trenes, donde se generan interesantes diálogos con los compañeros de vagón, compartiendo impresiones del lugar. Coincidiendo con ellos, pude observar que se conserva en el interior del país una cultura rural, evidente desde que uno entra en contacto con el ritmo de sus estaciones, lejos de las super tecnológicas, las de provincia van lentas como sus trenes más pequeños. Apearse en la estación de Fuji Yoshida y ascender al santuario de Fujin Sengen a los pies del Monte Fuji, constituye una experiencia espiritual, importante para intentar comprender la filosofía milenaria de esta cultura.

Debo decir que he gastado ahorros y algo más, pero ya es sabido que a la ocasión la pintan calva y llevar desde el plano del deseo a la realidad un viaje al lejano oriente, pocas veces ocurre. De vuelta en casa, he traído de regalo, además de unas bellas postales, moneditas de 5 y 50 ¥ que al ser perforadas en su centro, impactan a familiares y amigos (frikis también). De nuevo al bar... “pero solo me tomo una cañita colegas, estoy exhausto, he regresado hace solo un momento de un largo viaje en tren por el Japón.”

Y ya sabes si después de leer este post, te has quedado con ganas de planear un viaje a Japón, te recomendamos no dejar el cambio de moneda para el último momento. Sé previsor y benefíciate de nuestros servicios de cambio de moneda online donde podrás cambiar tus euros por yenes al mejor tipo de cambio en nuestra web o por teléfono. 

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