saigon-en-moto-pb.jpg


Un paseo por Saigon en moto

Antes de llegar a Vietnam, pensar en coger una moto por allí era algo que nos daba un poco de miedo. Pero la primera vez que mi marido y yo cogimos un taxi, nos dimos cuenta que ir sobre dos ruedas era el único camino a seguir. Las calles de Ho Chi Minh se encuentran todo el tiempo atestadas de casi seis millones de coches y motos, así que imaginaros el continuo movimiento. Contratamos con Saigon Unseen su gira Urban Kaos (http://www.saigonunseen.com/our-tours/urban-kaos-motor-bike-tour/), que prometía mostrarnos una parte de la ciudad que la mayoría de los turistas no visitan.  Por solo 900.000 Dongs (unos 42€) te subes a una moto y te hacen un tour de cuatro horas por los sitios que no debes perderte de Saigón, y por otros menos habituales. Y, de hecho, después de pasar con rapidez por los principales lugares, el Sr. Sau, nuestro motero particular, se detuvo frente del palacio de reunificación donde le escuchamos recordar la caída de Saigón (era adolescente cuando perdió a su padre en la guerra con Estados Unidos). Atravesando caminos de tierra y carreteras de grava, y exprimiendo el recorrido a través de los mercados callejeros imposiblemente estrechos, tenía que tener cuidado de recoger mis codos para evitar chocar con los vendedores de los mercados y sus mercancías. De este modo, nos adentramos en unas vistas, sonidos y olores de la ciudad que nunca habríamos descubierto por nuestra cuenta.

traffic-saigon-unseen

Abriéndonos paso a través del frenesí del tráfico, subidos en las motos del  Sr. Sau y el Sr. Hoa nuestra primera mañana en Saigón (lo que los lugareños llaman a Ho Chi Minh City), mi marido y yo nos mirábamos en cada semáforo, sonriendo bajo nuestros cascos. Me di cuenta de que él sonreía porque le veía las arrugas alrededor de los ojos, ya que llevaba las mascarillas de rigor para evitar respirar la insoportable polución. El tour continuó en el Distrito 2, donde nos alejamos de la carretera para dejarnos caer a lo largo de las orillas del río Saigón, junto a los restos de la antigua ciudad destruida. Desde ahí seguimos al templo Tao, Ngu Hanh Mieu, al final de un camino cubierto de hierba. Una vez que nos descalzamos, entramos en el templo y nos encontramos con el monje, un hombre de unos 60 años que hacía las labores de cuidador. "Muchas personas vienen aquí para conocer su fortuna” nos dijo.”¿Quieres conocer la tuya?" Mi espíritu escéptico me decía que no me prestase al juego, pero bueno, ya que estaba no perdía nada.

traffic-saigon-unseen

Me puse en cuclillas en el suelo delante del altar y el monje arrojó algunas piezas de madera tallada en el suelo. Después tomé un palo de bambú numerado. El monje se puso las gafas y una camisa por encima de su camiseta blanca y sacó un pequeño libro de un estante, eligió rápidamente una página que se correspondía con el número de mi bambú. Leyó unos hermosos versos con su cálida voz, cerró el libro y me sonrió. Subimos de nuevo en nuestras motocicletas para continuar el recorrido, parando para hacer fotos y escuchando los continuos comentarios del Sr. Sau sobre su ciudad. Pero mi mente no dejaba de volver al templo y a las bellas palabras del monje. Distraída con mis pensamientos no me di cuenta de que el recorrido ya había terminado y que habíamos llegado al punto de inicio. Fueron cuatro horas intensas que le recomiendo a todo aquel que tenga la oportunidad de viajar a Saigón. Me quedo con el excitante trasiego de viajar en moto y con los augurios que, por supuesto, no desvelaré.

FOTOS: http://www.saigonunseen.com/

Si vais a viajar a Vietnam, necesitaréis dongs vietnamitas así que os recordamos que en nuestra página web o por teléfono, podréis beneficiaros del mejor tipo de cambio al comprar o reserva la moneda con antelación. 

Meses

Chat de Ayuda Online